Màster Oficial d'Internacionalització, Facultat d'Economia i Empresa, Universitat de Barcelona, Curs: 2013-2014, Tutora: Montserrat MilletDe unos años a esta parte ha dejado de resultar ajeno oír hablar de los BRICS con referencia al grupo de países
formados por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. No solamente nos hemos familiarizado con el concepto, sino que,
por lo general, vienen a ser cinco países que, en equipo, nos generan cierto grado de simpatía, tal vez porqué su
potencial económico logra restar protagonismo, con grandes limitaciones, al conjunto de primeras potencias mundiales,
sean estas Estados Unidos (EEUU), Europa y Japón.
¿Por qué los BRICS han merecido la distinción de ser tratados como colectivo que, si bien mantienen distancia con las
primeras potencias en aquellos indicadores que hemos concertado en llamar “de desarrollo”, parece tener garantizado un
próspero porvenir y capacidad de amenaza al statu-quo de la actual geopolítica mundial? (No olvidemos, no obstante,
que alguno de estos países, como Rusia, tienen silla dentro del G8 o pertenecen al exclusivo grupo de países con
derecho a veto en las Naciones Unidas (NNUU)). Pues bien, estas cinco economías comparten importantes similitudes.
Todas ellas son miembros del G20; cuentan con una población numerosa alcanzando a reunir hasta el 43% de la
población mundial; tienen una gran superficie y poseen gran parte de los recursos naturales (RRNN) mundiales; gozan
de crecimiento a pesar de la reciente turbulencia en la economía mundial, con tasas de entre el 2,8% y el 8,2% para este
año 2013, siendo responsables del 56% del crecimiento mundial de los últimos años y reuniendo el 25% de la riqueza
global; estando cada vez más presentes en el flujo de comercio internacional..