Este artículo se propone evidenciar la falta de consideración de los cambios propiciados por la sociedad digital en los planes de formación inicial del profesorado de educación primaria y sus consecuencias para la educación. En primer lugar argumentamos la necesidad investigar sobre cómo se constituye la identidad docente, sobre cómo se aprende a enseñar entre la formación y los primeros años de trabajo, y cómo hacerlo nos ha permitido a enfocar el tema de este texto. En segundo y tercer lugar explicamos cómo la elaboración de nueve narrativas de vida profesional, complementadas con observaciones etnográficas, la realización de nueve grupos de discusión, con un total de 49 maestros, y el análisis de los programas formativos de las quince universidades en las que los participantes realizaron sus estudios, nos han permitido mostrar la distancia entre la sociedad digital y la educación escolar. Concluimos poniendo de manifiesto la necesidad de replantear la formación inicial y permanente, si pretendemos propiciar que los nuevos docentes dejen de ser correas de transmisión para convertirse en motores de cambio e innovación