A través de un método de contraejemplos, intento mostrar que la lógica formal moderna no puede sostener simultáneamente dos tesis que le son muy caras: su ultrageneralidad y su aplicación universal a todo tipo de razonamiento, con independencia del tópico: si es ultrageneral, será inadecuada, y si acepta que es adecuada, lo será topicamente, o sea, no será ultra-general