Hay problemas de los que solemos huir. A veces porque los consideramos poco importantes, a veces porque los creemos nada interesantes. Es el caso de los problemas de conteo. En la vida real tenemos muchas ocasiones en las que hemos de contar colecciones de cosas. ¿Por qué no proponemos, entonces, problemas de conteo? Nos parece que nuestros alumnos ya saben contar. Y ese “ya” es definitivo, categórico. Les hemos enseñado a contar y basta.Vamos a ver algunos ejemplos de problemas que tienen que ver con estas situaciones y comentar la manera de afrontar su resolución