Nunca lo conocí, pero su foto entre los
eméritos en el Auditorio de la Facultad de Educación
me picó la curiosidad: a base de entrevistas y lecturas
confeccioné una biografía de un personaje cuya modesta
e incompleta semblanza quizá incite a reflexionar
sobre un modelo de profesorado y además sugiere, ojalá,
que no solo en este caso, por la enseñanza de un
idioma, sino por lo universitario bien entendido en
tiempos de globalización, conviene tener una mente
abierta a la interferencia cultural, al matiz filológico:
confío que esta reconstrucción, no hagiográfico sino
profundamente humanista, tenga valor de rescate,
hacia el pasado y tenga utilidad, hacia el futur