El artículo resume la experiencia de
intervención con una familia de la escuela de Villa
Esperanza de Pavas. Se trata de un matrimonio con
dificultades para disciplinar a sus tres hijos varones
de ocho, seis, y cuatro años.
En primer lugar, se exponen los principios teóricos y
metodológicos, para luego mostrar la aplicación de
ellos en el proceso vivido por la familia. Se aplica el
modelo de intervención estructural, que busca que la
misma familia logre realizar, paso a paso, los cambios
requeridos en la dinámica y estructura familiar.
En la situación específica de esta familia, se observa
el fortalecimiento de la pareja como tal y como madre
y padre en la medida que van logrando asumir la
autoridad en forma compartida para disciplinar a
los hijos.
Al compartir esta experiencia, la autora pretende
estimular a profesionales en Orientación a asumir el
reto de considerar a las familias de la comunidad estudiantil,
de las instituciones educativas donde laboran,
como parte importante en el quehacer orientador