Hoy la prescripción del cardio-desfibrilador implantable es indiscutible en prevención tanto primaria como secundaria de la Muerte Súbita Cardíaca; ampliamente superior a los fármacos arrítmicos (FAA) ante las Arritmia Ventricular Maligna (AVM) por los diversos ensayos clínicos que han llevado a la expansión de sus recomendaciones.
De todas formas, su uso no está carente de complicaciones aunque las mismas siguen en disminución significativamente con los avances y los cambios tecnológicos.
El problema con las terapias liberadas repetitivamente es una de estas complicaciones, y se relaciona estrechamente con las tormentas eléctricas (TE) arrítmicas en pacientes con CDI. Se considera que un 10 a 30% de los pacientes que poseen implantado un CDI sufrirán o han sufrido una TE en su evolución, de los cuales sólo un 5% aproximadamente serán un primer evento arrítmico con terapia apropiada.
La cantidad de pacientes con este dispositivo implantable continuará aumentando, e inevitablemente también los eventos de TE arrítmicas con alta presentación conflictiva en la toma de decisiones clínicas y éticolegales, motivo por lo cual merece este enfoque sobre consideraciones de la práctica actual.Facultad de Ciencias Médica