CSIC-UCM - Instituto de Astronomía y Geodesia (IAG)
Abstract
En Astronomía y en Geodesia, como en las restantes ciencias experimentales,
se opera con frecuencia con valores numéricos obtenidos por observación y medida.
Estos valores, por muy cuidadosa que sea la observación y por muy grande que
sea la precisión de los aparatos empleados, vienen siempre afectados por un
conjunto de errores que no en todos los casos es posible determinar, y que son
debidos a varias causas de muy diversa naturaleza: deficiencias de los aparatos
de observación, variación de las condiciones ambientales, defectos de los sentidos
o distracciones del observador, etc, etc.
Si se repite un cierto número de veces una observación en la que se trata de
determinar el valor de una magnitud, efectuando todas las observaciones con los
mísmos métodos y aparatos y con en máximo esmero posible, se obtendrán en
general resultados distintos en las distintas observaciones. (En realidad esta discordancia
depende en cierto modo de la precisión que se quiera obtener pues, por
ejemplo, si se realiza una serie de medidas de un mismo ángulo solamente con
la aproximación del grado puede ocurrir que varias de ellas coincidan; esto difícilmente
sucedería si se pretendiesen aproximaciones del orden del segundo o
fracción de éste).
Se presenta así el problema de definir, partiendo de estos datos de observación,
cual ha de tomarse como valor de la magnitud medida, el que se llamará
valor más probable, de modo que el error cometido al tomar dicho valor más
probable como medida de la magnitud en cuestión sea el menor posible. Y adoptando
ya este valor más probable interesa conocer el grado de precisión con que
se han efectuado las observaciones, y la aproximación con que aquel representa
la magnitud medida.Peer reviewe