La anemia es una de las principales complicaciones de la enfermedad renal crónica (ERC) que, además, se ha relacionado con una menor calidad de vida en este grupo de pacientes y es un factor de riesgo de morbilidad y mortalidad1. El manejo de la anemia asociada a la ERC se basa en el tratamiento con agentes estimuladores de la eritropoyesis (AEE), suplementos de hierro y transfusión de hemoderivados