No me malinterpreten. No se trata de volvernos todos de golpe pequeños agricultores. No se trata
de prohibir el crédito, que en sí mismo no es malo. Ni siquiera de volver al patrón oro. Se trata de
reconocer que no podemos seguir creciendo desbocadamente y a cualquier precio. Se trata de
hacer realidad los anhelos de la Ilustración. Se trata de embridar racionalmente la economía para
que responda a las necesidades de una sociedad que cada vez es más mundial, lo que quizá acabe
siendo el único legado positivo del capitalismo. Y eso, tan sencillo y a la vez tan complicado de
conseguir, ya no será capitalismo.Peer reviewe