El artículo reflexiona sobre las posibilidades de (re)definir
el Trabajo Social a nivel académico y profesional. Para
ello, parte (I) de la posibilidad que se abre con la implantación
del Espacio Europeo de Educación Superior de evaluar
críticamente las reivindicaciones tradicionales del Trabajo
Social de nuestro país respecto a un mayor estatus académico.
Dos obstáculos supuestamente determinantes que impone
la estructura académica de la Diplomatura son la duración
de tres años (II) y la imposibilidad de acceder a la formación
investigadora (III). Se reflexiona sobre la naturaleza de estos
obstáculos y se analizan posibles medidas superadoras de
los mismos que no se llevaron a cabo. Posteriormente (IV)
se señalan las principales consecuencias que entender estos
obstáculos como dificultades insuperables ha tenido para la
disciplina y la profesión. Transversalmente a lo largo del texto
se argumenta la distinta responsabilidad de los actores
(Escuelas, Departamentos, profesores y alumnado de Trabajo
Social) en esta situación. Unas conclusiones (V) cierran el
texto planteando la situación prospectiva que se abre en los
próximos años.Peer reviewe