Cuando músicos y cantadoras del Caribe y el Pacífico colombiano comenzaron a recorrer el mundo, guiados por Delia y Manuel Zapata Olivella, se quejaban del mal comer, el mar dormir y los extenuantes viajes por carretera. Manuel decía entonces que sus reclamos se debían a que ninguno de ellos estaba entrenado en “el arte del vagabundaje”, un arte que Manuel Zapata Olivella comenzó a practicar cuando tenía 22 años, como atestiguan los relatos consignados en su libro Pasión vagabunda, un recorrido por lugares de Colombia, Panamá, Costa Rica, Honduras, Nicaragua y México. Luego viajó a Estados Unidos y ganó experiencias que luego recogió en el libro He visto la noche, del cual nos ocuparemos en un próximo artículo