Los grandes acontecimientos históricos sitúan al productor cultural (escritor, cineasta, artista, etc.) ante un dilema que se manifiesta en la tensión entre, por un lado, la inclinación a ceder ante la espectacularidad estética del suceso y usarlo como fuente de inspiración para el propio trabajo creativo y, por otro, los remordimientos de conciencia de quien se siente culpable al aprovechar como materia prima de su creación o como fuente de un placer contemplativo un suceso que causó inmenso dolor y muerte masiva. A medida que crece la distancia entre el acontecimiento y el producto cultural, disminuye la fuerza inhibitoria del tabú y la ficción se emancipa de la historia factual. A modo de ejemplificar el proceso de destabuización, se comentan tres obras mexicanas inspiradas en la masacre de la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, 1968