'Instituto de Estudios Avanzados, Universidad de Santiago de Chile'
Abstract
Las chinganas fueron lugares sub-urbanos de divertimiento popular fuertemente criticados por la elite pipiola y pelucona, por las conductas “inmorales” que practicaban sus asistentes. Sin embargo, el ambiente chinganero logró penetrar hacia el centro de la ciudad, invadiendo los cafés y teatros, junto a su baile por excelencia, la zamacueca. Fue tal el impulso de estas formas que fueron integradas como parte de la cultura nacional y las fiestas cívicas, debido a que la elite no tuvo la capacidad de entregar un fundamento cultural a su discurso nacional. El discurso nacional fue creado por la elite para fortalecer y difundir su proyecto de nación, pero fueron las tradiciones populares las que le dieron un contenido real