We, the knower. The constitution of group epistemic agency

Abstract

La epistemología de virtudes desarrollada durante los últimos 43 años por Ernest Sosa (1980, 2007, 2009, 2015, 2021), como fiabilismo de virtudes, ha demostrado ser un modelo dotado de una enorme potencia explicativa. Este modelo defiende que todo conocimiento ha de entenderse como creencia, no solo verdadera, sino apta, en la medida en que se alcanza a través de la manifestación de virtudes o competencias epistémicas del agente. Sin embargo, presenta problemas cuando se emplea para analizar la producción de conocimiento irreduciblemente colectivo, es decir, el tipo de conocimiento que se atribuye a grupos entendidos como un todo mayor que la suma de sus partes, tal y como describe la epistemología de grupos no-sumativista (Gilbert, 1987, 1989, 2013, 2023; Tollefsen, 2004, 2015; Lackey, 2021). Estos problemas pueden resumirse en el hecho de que se produce lo que Jesper Kallestrup ha identificado como una disanalogya crucial (2020): los grupos, a diferencia de los individuos, no disponen de una base propia—seat, en la terminología de Sosa—en la que se asiente su competencia cognitiva. En este trabajo elaboro una solución al problema que supone esta disanalogía, y para ello me centro en la relación entre el concepto de virtud y las fuentes de normatividad que dotan de contenido a los juicios, tanto morales y prácticos como epistémicos. Mi estrategia en este punto se divide en dos pasos. El primero consiste en analizar la familia de estrategias constitutivistas desarrolladas dentro del constructivismo en metaética. Pese a las virtudes de los modelos analizados, ninguno parece ofrecer herramientas conceptuales que resuelvan de forma integral la relación entre la manifestación de virtud y el contenido normativo abierto a evaluación. Por ello, en segundo lugar, elaboro, a partir de la estructura que vertebra la estrategia constitutivista presentada en el punto anterior, un modelo original, el constitutivismo de virtudes de inspiración spinoziana, cuyo resultado es prometedor de cara a la tarea propuesta. Así pues, tras aplicar el marco conceptual de mi constitutivismo de virtudes al fiabilismo de virtudes, averiguamos que este último conserva su potencia explicativa, a pesar de haber revisado la estructura conceptual de la noción de virtud epistémica en la que se basa. Hecho esto, aplico el resultado obtenido al problema de la disanalogía crucial para resolverla, mostrando así que la epistemología grupos no-sumativista queda abierta a futuros desarrollos.Virtue Epistemology, as developed over the last 43 years by Ernest Sosa (1980, 2007, 2009, 2015, 2021), known as virtue reliabilism, has proven to be a highly explanatory account. This model posits that knowledge should be understood as, not mere true belief, but apt belief, to the extent that it is attained through the manifestation of epistemic virtues or competencies of the agent. However, it faces challenges when applied to the analysis of irreducibly collective knowledge, that is, the type of knowledge attributed to groups understood as a whole over and above of its members, as described by non-summativist group epistemology (Gilbert, 1987, 1989, 2013, 2023; Tollefsen, 2004, 2015; Lackey, 2021). These problems can be summarized in what Jesper Kallestrup has identified as a crucial disanalogy (2020): groups, unlike individuals, lack their own seat, in Sosa’s terms, upon which cognitive competence is based. In this work, I develop a solution to the problem posed by this disanalogy, focusing on the relationship between the concept of virtue and the sources of normativity that provide judgments with substantial content, both moral and practical, and epistemic. My strategy at this point consists of two steps. The first is to analyze the family of constitutivist strategies within metaethical constructivism. Despite the virtues of the models analyzed, none seem to offer conceptual tools that comprehensively resolve the relationship between the manifestation of virtue and the normative content open to evaluation. Therefore, secondly, I develop, based on the structure that underpins the constitutivist strategy presented in the previous section, an original model, virtue constitutivism drawn on Spinoza, whose result is promising for the proposed task. Thus, after applying the conceptual framework of my virtue constitutivism to virtue reliabilism, we find that the latter retains its explanatory power, despite revising the conceptual structure of the notion of epistemic virtue on which it is based. Having done this, I apply the obtained result to the problem of the crucial disanalogy to resolve it, thereby showing that non-summativist group epistemology is open to future developments

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Last time updated on 21/01/2024

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